Hoy vengo con algo diferente, con una reseña negativa sobre un producto erótico. Es una opinión totalmente personal, habrá gente que esté de acuerdo y otra que no.

El mundo de los productos eróticos es enorme, hay miles de marcas de todo tipo: de mejor y peor calidad, más baratas, caras, con diseños más elegantes…y como siempre digo, es imposible que te guste todo y que todos estemos de acuerdo.

¿Y cuál es el producto del que os voy a hablar hoy? Pues de los lubricantes de sabores de la línea Toko.

Primero os voy a poner un poco en situación. La marca Shunga es una marca pionera en cosmética erótica. Es muy reconocible ya que sus distintos embalajes están cubiertos con obras de arte erótico japonés. Son productos de buena calidad, con buena fama en el sector y de hecho yo tengo varios en mi catálogo Tuppersex: los aceites aromáticos, las velas y las cremas son fantásticos.

El problema viene con sus productos comestibles, en especial la línea Toko de lubricantes comestibles. En mi opinión la marca no ha conseguido captar bien los sabores, y teniendo en cuenta que su uso es para el sexo oral, pues mal empezamos.

No exagero, esta fue mi cara al probarlos

La verdad que me chocó en principio su mal sabor y olor. Cuando empecé haciendo Tuppersex, yo tenía los conocimientos generales en juguetería que utilizaba en terapia, pero en tema de marcas estaba bastante perdida. Así que busqué información, fui a tiendas eróticas, pregunté a compañeras que también estaban en el negocio. Y absolutamente todo el mundo me recomendaba esta marca para los lubricantes de sabores.

La línea tiene 6 sabores diferentes: fresas con champán, cereza, frutas exóticas, mandarina, melón con mango y uva. Probé los 6, y los 6 horribles. Se supone que el “más rico” es el de fresas con champán, pero vamos eso tiene de sabor a fresas lo que yo de rubia. No sé muy bien cómo explicarlo, pero es que todos tienen un saborcillo a químico como a alcohol de lo más desagradable. Y ya al olor se intuye que va a estar malo, me recordó al agua oxigenada, no tiene un olor apetecible, a dulce que digas “joe que rico huele me apetece probarlo y jugar con el”. Nada más lejos de la realidad.

Recalco que no es una crítica a su calidad, luego el gel es muy bueno, es fresco, de textura ligera y suave al tacto. Peeeeeero en temas de productos comestibles, las papilas gustativas mandan.

No hace falta decir que nunca los incluí en mi catálogo de Lady Catherine.

 

 

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